La vida en Jersey

Después de tener el blog descuidado por un tiempo (cuestión de trabajo y estudios) vuelvo a retomarlo.  Además hace unos días leí que escribir ayuda a relajarse y a pensar más despacio ya que nos hace ordenar nuestras ideas, lo que no viene nada mal, yo de hecho debería ordenarme primero la vida jaja.
Así que allá va, entrada número 4.
El camino hacia mi nueva casa fue muy ameno y divertido.  Las niñas me preguntaron un millón de cosas y yo recuerdo que no podía dejar de mirar por la ventana y me sentía fascinada por los paisajes verdes de alrededor, tan diferentes a los de mi Murcia.
De camino a casa dejamos a Lily (8 años) en gimnasia y Tiggy ( 5 años), Louise y yo fuimos a casa.
Al llegar Louise me enseñó todo, mi nueva habitación,  las habitaciones de las niñas, la cocina, el jardín... todo precioso.
Después me dejó un tiempo para descansar y deshacer las maletas,  momento que yo aproveché para avisar de que había llegado y de que todo era ideal.
Mientras yo deshacía las maletas y colgaba la ropa mi pequeña Tiggy aprovechó la ocasión para probarse todos mis vestidos, fue muy divertido ver como mis vestidos, los de enseñar rodilla ( como dicen mis amigas) le llegaban a ella hasta los pies.
Una vez que todo estaba medianamente colocado subí a la planta de arriba (Sí, las habitaciones están abajo, ¿raro verdad?) y mi host-mum me explicó cuáles eran mis tareas, mi horario, los horarios de las niñas,  etc.
Quiero aprovechar esta entrada para decir que la labor de una au-pair NO es limpiar la casa. Todas las labores de una au-pair deben ir orientadas a los niños,  su cuidado, ayudarlos con los deberes, jugar con ellos, etc.
Mis labores por ejemplo son prepararles la cena, ayudar a ordenar su play room y sus habitaciones, jugar con ellas, ayudarlas con los deberes, bañarlas...
Nunca ninguna tarea que implique limpiar la casa. Sois au-pair no limpiadoras, hay que tenerlo muy claro.
Está claro que se convive en la casa, no estáis en un hotel y podéis echar una mano a recoger y a que la casa se mantenga ordenada, pero en casos de gente que se intenta pasar de lista, si a alguien le ocurre (como casos de amigas que he conocido en mi estancia aquí), no tengáis miedo a decir que no.
No tenéis ningún contrato ni ningún compromiso pues repito, no es vuestra labor ni es el trabajo de una au-pair, os vais a otro país como au-pair a vivir la experiencia, a aprender o mejorar un idioma, y es algo que haréis seguramente sólo una vez en la vida. Por tanto, hay que disfrutarlo y no quedarse en un sitio dónde no os sintáis a gusto, contentos y felices.
Sobre el sueldo, eso ya es opción de cada persona evidentemente,  pero no trabajéis por una miseria, como por ejemplo 60 ó 70 libras. Como au-pair no vais a tener muchos gastos pero no olvidéis que estáis trabajando con niños lo cual conlleva gran carga y responsabilidad, además de energía, puesto que los niños necesitan estar en contínuo movimiento, jugar, correr, y la mayoría de las veces vosotros estaréis jugando y os ensuciaréis con ellos. Es por eso que os recomiendo buscar un sueldo que se ajuste a vuestras necesidades y a las horas que dediquéis a trabajar con la familia.
Mis primeros días como au-pair fueron muy extraños,  acostumbrarme a despertar en otra cama, a hablar todo el día en un idioma diferente, a tener horarios diferentes, al clima... pero pronto me acostumbré a estar aquí,  con gente nueva, a empezar una nueva etapa, a ver paisajes nuevos, a explorar la isla y a enamorarme de cada uno de los lugares que me iban enseñando y se volvían especiales por las personas con las que los iba visitando.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El viaje