El viaje

Aún recuerdo el 16 de enero como si hubiera sido ayer.
Esa mañana me desperté ( si es que dormí algo) con la cabeza a punto de explotar y el estómago lleno de nervios.
Me puse un jersey rojo, unos vaqueros y las botas de invierno,  revisé las maletas antes de cerrarlas definitivamente, bebí un café y salimos hacia el aeropuerto.
El camino al aeropuerto se hizo demasiado corto y entonces llegó el momento de la despedida. Siempre recordaré los ojos brillantes de mi abuelo y sus palabras: "cuidate hijica y nos vemos pronto".
El nudo de mi garganta era tan grande que si lo hubiera tenido que facturar hubiera excedido el peso permitido.
Sin decir nada comencé a caminar y al cruzar el control y sentarme en el banco del aeropuerto,  con el pasaporte en la mano, fue cuando me dí cuenta de todo lo que estaba por venir.
Para bien o para mal dejaba atrás una etapa y comenzaba otra y para bien o para mal estaba sola en ello.
Creo que una de las cosas que  más me gusta de los aeropuertos es ver la cara de la gente, caras ilusionadas porque por fin llegan las ansiadas vacaciones, caras tristes porque se acaban y no habrá otras hasta el año siguiente,  caras de "acabo de encontrar una ganga en el duty free"...
Yo ese día hubiera pagado por ver la mía. 
Al fin llegamos a Londres,  primera parada. Fue entonces cuando los nervios aumentaron,  sobre todo porque nada más encender el móvil recibí el correo con los resultados del examen de Cambridge  ( qué oportunos ellos oye), cuando para más emoción en ese momento no tenía ni idea de la contraseña...pero todo bajo control.
Facturé de nuevo la maleta para el segundo vuelo y avisé a mi host- mum de que había llegado a Londres, su respuesta fue: " bien hecho, te veo a las 16:30".
Ya algo más relajada me senté a comer un sándwich y lo que pasa...mensajes,  mensajes y más mensajes y cuando miro el reloj, las 13:30 y pensé: " ¿ Cómo es posible que no pase el tiempo?
Miré unos segundos al reloj hasta descubrir que la manecilla del segundero no se movía... se había parado. (Sí señores, éste reloj tiene antecedentes).
Miré la hora en el móvil y eran las 14:30, puertas de embarque cerrando a y 35 y yo sin saber la puerta de embarque... ¡Soraya corre!
Puerta 53
Corrí a la velocidad de una gacela, maleta de mano bastante pesada incluída, abrigo, bufanda, etc.
Al llegar a la puerta de embarque el señor me miró muy sonriente y me dijo (en inglés claro): "¡tranquila!" . Y yo pensé: " tranquila no señor,  ¡tranquila no!"
Y así,  casi sin poder respirar,  me subí al avión y pensé: " una hora, sólo queda una hora"
Cuando por fin aterrizamos en Jersey recogí mi maleta y... en el aeropuerto un gran dinosaurio,  me paré a hacerle una foto ( porque soy algo fanática de los dinosaurios) y continúe andando.
A dos metros muchas personas de cabello rubio sonriendo esperando a alguien, y entonces vi esa cara sonriente que me esperaba a mí,  mi host-mum, Louise.
Después de preguntarme si todo había ido bien  y demás me dijo "las niñas están en el coche, están deseando conocerte".
Cuando vi esas dos caritas,  con su pelo rubio brillante, mirándome con sus enormes ojos, con una sonrisa de oreja a oreja, su uniforme del colegio y comenzaron las dos a hablarme a la vez lo supe más firmemente que nunca, ¡todo iba a ir bien!

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